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Migraciones y globalizaciones – ES – 12p – 17.03.2015 – Migrations, mondialisation

Migraciones y globalizaciones

Contribución al 6º Foro Social Mundial de las Migraciones en Johannesburgo

(versión del 25 de enero de 2015)

Gustave Massiah
Diciembre 2014

Nelson Mandela nos ha enseñado que la liberación de cada hombre, de cada mujer, de cada pueblo es una liberación para la Humanidad. Por ello, Nelson Mandela es un símbolo para todos aquellos que piensan que la emancipación es una perspectiva para la supervivencia de la Humanidad. También nos ha recordado lo que saben todos los migrantes, que no hay libertades sin derechos.

(Foro Social Mundial de las Migraciones, en Johannesburgo, del 5 al 8 de diciembre de 2015, primer aniversario de la muerte de Nelson Mandela)

  1. Un mundo sin migrantes es un mundo irreal. Una sociedad sin migrantes no es una sociedad real. No podemos entender las sociedades y el mundo sin tener en cuenta las migraciones y los migrantes. Los migrantes son actores de la sociedad de origen, de las sociedades de destino y de tránsito o sociedades de acogida, y del mundo, del sistema internacional.

Los migrantes son reveladores, indicadores de las sociedades y del mundo. Díganos cual es la situación de los migrantes de su sociedad y podremos decirle de cual se trata.

Las migraciones en la larga historia

  1. Las migraciones se enmarcan en la larga Historia de la Humanidad de la que son consubstanciales. Encontramos sus huellas en la realidad y el imaginario de las sociedades y los migrantes. La primera gran migración africana, la de los Neandertales, marcó el curso de la historia.

  1. Las visiones de las migraciones conllevan aún las representaciones de antiguas contradicciones entre nómadas y sedentarios. El surgimiento de los Estados y las Naciones marcaron un hito. El extranjero deja de ser únicamente el otro con relación al grupo o a la comunidad; la nacionalidad y la ciudadanía modifican las percepciones de la identidad y la formalización de los derechos. Se caracterizan por desplazamientos forzados de poblaciones, grandes tratas de esclavos, colonizaciones y trabajo forzado. Las relaciones sociales capitalistas en la agricultura y la industria marcan otro hito. Las migraciones interiores, en un mismo país, o exteriores, las migraciones alternantes o permanentes constituyen la naturaleza de las clases sociales en cada una de las formaciones sociales nacionales y en el espacio mundial.

  1. Las formas y modalidades de las migraciones actuales también tienen su historia. Citemos las diásporas que estructuran el sistema mundo planetario; los refugiados debido a las guerras y dictaduras; las migraciones medioambientales que se producen tras las catástrofes “naturales”; las migraciones económicas; las reagrupaciones familiares; la fuga de cerebros; las “asistencias técnicas”; la nueva clase dominante globalizada (grandes empresas, instituciones internacionales, financieras, medios de comunicación, etc.).

Las migraciones en la actualidad

  1. Pero, si las migraciones están arraigadas en el pasado, también tienen un posicionamiento histórico. Las relaciones entre globalización y migraciones se inscriben en ese marco.

Hay que volver a la globalización. La que conocemos actualmente no es reciente pero tampoco es tan antigua. Se remonta a algunos siglos. Se trata de la globalización capitalista. El capitalismo es global desde sus inicios como la globalización es capitalista desde sus inicios. Para ilustrarlo, podemos citar la República de Venecia que ya se inscribía en el capitalismo naciente y la globalización en gestación.

  1. Pero, si la globalización es antigua, no es linear. Se desarrolla por etapas. En cada etapa, hay una lógica, una racionalidad dominante. Pero también hay contra-lógicas promovidas por fuerzas anti-sistémicas. En la actualidad, las migraciones se inscriben en la fase neoliberal de la globalización. Están determinadas por las políticas neoliberales regidas por la financiarización y el capitalismo financiero. Dichas políticas priorizan el crecimiento que a su vez está supeditado al mercado mundial de capitales. La transformación social se concibe como el ajuste estructural de cada sociedad al mercado mundial. Se deja campo libre a las empresas mundiales consideradas como portadoras de modernidad. Se traduce por la liberalización de las economías donde impera la racionalidad del mercado mundial de capitales, con privatizaciones y el abandono de la noción de servicio público, en el sentido de un mismo derecho de acceso para todos. Estas políticas tienen efectos dramáticos para cada sociedad y para el mundo. Esta lógica conduce a la predominancia del derecho de los negocios y de la competencia en el derecho internacional y en el derecho de cada país.

Las contradicciones del periodo

  1. La situación global está caracterizada por lo que llamamos crisis que se profundiza. La dimensión financiera, la más visible, es una consecuencia que se traduce en las crisis alimentarias, energéticas, climáticas, monetarias, etc. La crisis estructural se articula en cinco dimensiones: económica y social, ecológica, geopolítica, ideológica y política. Los migrantes soportan especialmente las grandes contradicciones de las sociedades actuales, del mundo actual.

  1. Las contradicciones sociales son cada vez más agudas. El crecimiento monetario real en muchas sociedades y en el mundo se traduce por un incremento de la pobreza y un aumento de las desigualdades sociales en cada sociedad. Las desiguales están estructuralmente ligadas a las discriminaciones. La generalización de la precarización afecta de lleno a los inmigrantes.

  1. Las contradicciones ideológicas y culturales son cada vez más fuertes. Las respuestas predominantes a la inseguridad social y ecológica acrecientan las formas de represión basadas en ideologías securitarias; construyen la intolerancia y ponen en peligro las libertades y la democracia. Se trata de luchar contra la inseguridad por la represión. La instrumentalización del terrorismo aumenta el racismo y la xenofobia. La batalla se da en los valores: las libertadas deben ser limitadas por la seguridad. La batalla principal es por la igualdad. Las desigualdades son consideradas como naturales. Se impone la criminalización de los movimientos y de la solidaridad. El apartheid planetario antepone la purificación étnica y la segregación social. Los migrantes pueblan las cárceles, los campos y los centros de internamiento.

  1. Las contradicciones políticas alcanzan grandes dimensiones, la corrupción es por todas partes vivida como algo insoportable. Se trata de la corrupción política que nace de la fusión entre la clase política y la clase financiera. Esta fusión abole la autonomía de lo político. ¿Qué sentido tiene elegir a gobernantes que aplicarán todos la misma política, la de los poderes financieros? ¿Cómo aceptan que no haya otra alternativa? Esta desconfianza hacia la política socaba la democracia. Conduce al incremento de formas represivas de poder que atacan en primer lugar a los extranjeros y a los migrantes.

  1. Las contradicciones geopolíticas están marcadas por el fin de la hegemonía de Estados Unidos, la crisis de Japón y Europa y la aparición de nuevas potencias. El control del espacio mundial se apoya en la deuda y las materias primas. Se traduce en una generalización de los conflictos y las guerras. Esta situación produce crecientes masas de emigrados. Nuevas reivindicaciones contra el acaparamiento de las tierras, el extractivismo, las guerras y los éxodos masivos reflejan una nueva fase de descolonización. Los migrantes son rechazados por ser extranjeros y tratados como invasores. Son los portadores de los peligros de un nuevo equilibrio de las potencias que desplaza el antiguo centro del mundo.

  1. Las contradicciones ecológicas son las más nuevas y profundas. El modelo productivista cuestiona los límites de los ecosistemas y del ecosistema planetario, multiplicando las grandes catástrofes y poniendo en peligro los derechos de las generaciones venideras. Estas contradicciones limitan las posibilidades anteriores de encontrar salidas adecuadas a las dimensiones sociales y geopolíticas de la crisis. Entre las consecuencias de estas nuevas contradicciones, las migraciones climáticas y medioambientales inducirán cambios de una magnitud comparable a las ocasionadas por las migraciones rurales de los siglos XIX y XX.

  1. En el 2009, en el Foro Social Mundial de Belén, en Amazonia, los movimientos, especialmente de mujeres, campesinos, ecologistas y de los pueblos indígenas, priorizaron una nueva caracterización de la crisis. Se trata de tres crisis interrelacionadas. Una crisis del neoliberalismo como fase de la globalización capitalista. Una crisis del sistema capitalista en sí, que combina la contradicción específica del modo de producción, entre capital y trabajo y la de los modos productivistas y las limitaciones del ecosistema planetario. Una crisis de civilización que deriva de la interpelación de las relaciones entre el ser humano y la naturaleza que definieron la modernidad occidental y marcaron ciertos fundamentos de la ciencia contemporánea. Los migrantes están en el centro de esta triple crisis. Ocupan una posición central al padecer la creciente precarización generada por el neoliberalismo y el capitalismo financiero, avasallados por el creciente desequilibrio entre capital y fuerza de trabajo y los cambios en la organización mundial del trabajo, en primera línea de las nuevas recomposiciones que desplazan el espacio mundial de lo internacional a lo planetario.

Los migrantes en el periodo

  1. Los migrantes sufren directamente las consecuencias de esta situación. Están masivamente precarizados: sus derechos son cuestionados e ignorados cuando no son pura y simplemente negados. El planeta se va llenando de campos de refugiados y de desplazados. Asistimos a un verdadero apartheid planetario. Los países ricos cierran sus fronteras y se encierran en sus territorios. La mayoría de las migraciones son flujos Sur-Sur. Pero las guerras, las catástrofes, los cambios de régimen se traducen en éxodos masivos. La purificación étnica y la segregación social se transforman en modelos de evolución social y nacional.

 

  1. En el imaginario, los migrantes ocupan el lugar de las clases laboriosas y peligrosas ligadas al proletariado. Aceptar convertir a los migrantes y extranjeros en los chivos expiatorios de esta situación es peligroso e ilusorio. Como ellos no son, ni la causa ni la solución de esta realidad, su estigmatización aumentará los miedos, el racismo, conduciendo la sociedad a una espiral regresiva. La defensa de los derechos de los extranjeros y de los migrantes es esencial. No solamente porque sus derechos son particularmente puestos en entredicho, sino también porque sus derechos son parte del conjunto de los derechos y que su cuestionamiento se traducirá por un menoscabo de todos los derechos y de los derechos de todos.

  1. La globalización se encuentra en una encrucijada con la debilitación de la lógica dominante de la fase neoliberal. Las contradicciones abren las perspectivas del próximo periodo. La ruptura se definió entre 2008 y 2011. En 2008, la crisis financiera anunció que el neoliberalismo llegada a su fin. La burguesía financiera sigue en el poder y lo hará todo por mantenerse. Pero está claro que el desafío es el de la definición del próximo periodo que no podrá seguir en la línea del periodo actual.

  1. Desde 2011, movimientos de masas, casi insurreccionales, dan cuenta de la exasperación de los pueblos. Las revueltas populares tienen una base común para entender la crisis estructural oficialmente declarada desde el 2008. Pero los movimientos no parten de este análisis. La explosión se inicia a partir de acontecimientos inesperados y se prolonga. Estos movimientos están vinculados a un nuevo ciclo de luchas y revoluciones. Las migraciones están en el centro de las nuevas contradicciones.

  1. Lo que emerge de las plazas ocupadas, es una nueva generación que irrumpe en el espacio público. No se trata de una juventud definida como una franja etaria sino de una generación cultural que se inscribe en una situación y la transforma. Esto pone de relieve las transformaciones sociales profundas vinculadas con la escolarización de las sociedades que se traduce por una fuga de cerebros pero también por el desempleo de personas altamente calificadas. Las migraciones relacionan esta generación con el mundo y sus contradicciones en términos de consumo, cultura y valores. Esto reduce el aislamiento y el encierro de las juventudes. Los desempleados sobre-calificados construyen una nueva alianza de clases entre los hijos de las clases populares y los de las clases medias. Los nuevos movimientos estudiantiles en el mundo acusan la crisis de los sistemas educativos a nivel mundial. Por un lado, el neoliberalismo incumplió su promesa de asociar la educación con el pleno empleo y el bienestar con el consumo. Por otra parte, el sobrendeudamiento, especialmente de los estudiantes, precarizó violentamente a las nuevas generaciones.

  1. Esta nueva generación, mediante sus exigencias e ingenio, construye una nueva cultura política. Enriquece la forma de relacionar los determinantes de estructuración social: las clases y los estratos sociales, las religiones, las referencias nacionales y culturales, el género y la edad, las migraciones y las diásporas, los territorios. Experimenta nuevas formas de organización mediante la utilización de las redes digitales y sociales, reivindica la auto-organización y la horizontalidad. Intenta redefinir, en las diferentes situaciones, formas de autonomía entre los movimientos y las instancias políticas. Busca formas de vincular lo individual y lo colectivo.

  1. Estos movimientos son espontáneos, radicales, heterogéneos. Algunos afirman que los mismos fracasaron porque carecen de perspectiva o de estrategia y no se dotaron de una organización. Esta crítica merece ser profundizada, puesto que es insuficiente, ya que sabemos que el más antiguo tiene 3 años. Los movimientos no rechazan todas las formas de organización, experimentan nuevas formas. Mostraron interés por la organización de movilizaciones, la reactividad ante las situaciones y la expresión de nuevos imperativos.

  1. Durante este tiempo, los cambios siguen su curso, sentando las bases del futuro. Entre estos cambios, podemos señalar, a través de la crisis, las extraordinarias transformaciones científicas y técnicas, especialmente en el área digital y las biotecnologías. La revolución cultural impulsada por la ecología agudiza el enfrentamiento entre las posibilidades: las nuevas aperturas al servicio de la emancipación o la sumisión de este progreso a la explotación y la alienación. La juventud mundial se apropia estos cambios y participa. Las migraciones redefinen la demografía de las investigaciones y pueblan los laboratorios del mundo. Las desigualdades sociales y las discriminaciones siguen creciendo afectando principalmente a los migrantes. Pero el espacio mundial es actualmente el espacio de referencia y las migraciones son uno de sus elementos constitutivos.

Las evoluciones de la globalización y de las migraciones

  1. La evolución de las migraciones está directamente relacionada con las evoluciones de la globalización. La crisis estructural conlleva el enfrentamiento de varios futuros posibles, de varias visiones del mundo, entre varias globalizaciones. La estrategia de los movimientos se define en función de los futuros posibles y las concepciones subyacentes. Durante los debates de la Cumbre de los pueblos organizada por los movimientos sociales en contraposición a la Conferencia de los Jefes de Estado Rio+20, en junio de 2012, se identificaron esas visiones. Se explicitaron tres horizontes, tres visiones: el fortalecimiento del neoliberalismo mediante la financiarización de la naturaleza, un reordenamiento del capitalismo a través de una regulación pública y una modernización social o una ruptura que lleve a una transición ecológica y democrática. Las situaciones concretas se caracterizarán por articulaciones específicas entre estas 3 lógicas.

  1. La primera posibilidad es la de la financiarización de la naturaleza. Fue expuesta en el documento de trabajo preparado por las Naciones Unidas y los Estados para Rio+20. En esta visión, la solución de la crisis pasa por la búsqueda de un “mercado ilimitado” necesario al crecimiento. Basa la ampliación del mercado mundial en la financiarización de la Naturaleza, llamado “mercado verde”, la mercantilización de los seres vivos y la generalización de las privatizaciones. Esta visión reconoce que la Naturaleza produce servicios esenciales (capta el carbono, purifica el agua, etc.). Pero también considera que estos servicios están degradados porque son gratuitos. Para mejorarlos, deben ser mercantilizados e se debe introducir la noción de propiedad. En esta óptica, solo la propiedad privada permitiría una buena gestión de la Naturaleza, que se dejaría entre manos de las grandes empresas multinacionales, financiarizadas. Por lo tanto, su objetivo es limitar las referencias a los derechos fundamentales que podrían debilitar la preeminencia de los mercados. Implica subordinar el derecho internacional al derecho comercial.

  1. En esta perspectiva, las migraciones sirven de variable de ajuste con relación a la prioridad, es decir, la libre circulación de capitales y mercancías. La desestabilización geopolítica que acompaña el control financiero aumentará el riesgo de guerras y los refugiados. El crecimiento productivista, acentuado por la financiarización de la naturaleza, tendrá consecuencias sobre el clima y multiplicará las migraciones medioambientales. La precariedad irá en aumento y los migrantes serán uno de los principales componentes de esta precariedad. Los Estados reforzarán sus funciones de control. El cuestionamiento de los derechos de los migrantes se enmarcará en la degradación de los derechos de todos.

  1. La segunda posibilidad corresponde al Green New Deal, defendida por eminentes economistas del establishment como Joseph Stiglitz, Paul Krugman, Amartya Sen, Thomas Piketti, a menudo catalogados como neo-keynesianos. Parte de una “economía verde” que hay que controlar. Propone un reordenamiento profundo del capitalismo a partir de una regulación pública y de una redistribución de los ingresos. Hasta ahora sigue siendo poco audible, ya que supone un enfrentamiento con la lógica dominante del mercado mundial de capitales que rechaza las referencias keynesianas y que no está dispuesto a aceptar ninguna inflación que pueda mermar el valor de las ganancias. Debe recordarse que el New Deal adoptado en 1933 solo fue aplicado con éxito en 1945, después de la segunda guerra mundial.

  1. En la situación de un Green New Deal, la regulación abre perspectivas como pudimos verlo en el periodo de 1945 a 1980. La regulación pública puede contribuir a un reconocimiento de derechos. La tendencia a una estabilidad del empleo y a una redistribución de los ingresos podría compensar la precarización. La protección social y los servicios públicos favorecerían la igualdad social. Los migrantes podrían ser integrados más fácilmente en las sociedades de acogida. Se podría reconocer la ciudadanía de residencia. La estrategia del Green New Deal prioriza la construcción de grandes regiones geo-culturales. En este marco, se podría ir desarrollando la libertad de establecimiento en estas grandes regiones relacionadas con mercados regionales. El derecho internacional podría independizarse del derecho comercial y del libre comercio neoliberal. Esta regulación depende de la relación de fuerzas entre los poderes dominantes y los movimientos sociales.

  1. La tercera posibilidad corresponde a una visión que los movimientos sociales y ciudadanos explicitaron en los procesos de los foros sociales mundiales. Preconiza una ruptura, una transición social, ecológica y democrática. Priorizan nuevas ideas, nuevas formas de producir y consumir. Citemos: los bienes comunes y las nuevas formas de propiedad, la lucha contra el patriarcado, el control de la finanza, la salida del sistema de la deuda, el buen-vivir y la prosperidad sin crecimiento, la reinvención de la democracia, las responsabilidades comunes y diferenciadas, los servicios públicos basados en los derechos y la gratuidad. Consiste en fundamentar la organización de las sociedades y del mundo en el acceso a los derechos para todos y en la igualdad de derechos.

  1. En esta situación, la tendencia a las relocalizaciones podría reducir ciertas migraciones forzadas. Sin embargo, las migraciones desaparecerían. Esta transición precisa inventar nuevas formas de organización mundial. Se basa en la definición y la implementación de nuevos derechos. Fundamentalmente, los derechos de la naturaleza, la soberanía alimentaria, la libertad de circulación y residencia de las personas, etc.

  1. La estrategia de los movimientos define las alianzas en base a estos futuros posibles. Lo urgente es reunir a todos aquellos que rechazan la primera visión: la financiarización de la naturaleza. Más aún, teniendo en cuenta que la imposición del sistema dominante a pesar del agotamiento del neoliberalismo conlleva el riesgo de un neoconservadurismo de guerra. Esta alianza es posible, sobre todo porque los movimientos sociales son sensibles a las mejoras en términos de empleo y aumento del poder adquisitivo que podría aportar el Green New Deal. Pero muchos movimientos observan la imposibilidad de llevar a cabo esta regulación pública en el marco de las actuales relaciones de fuerza. Además, consideran que el crecimiento productivista, incluso regulado, no escapa a los límites del ecosistema planetario. A largo plazo y si se puede evitar el peligro del neoconservadurismo de guerra, la confrontación positiva opondrá a los garantes del Green New Deal y a los que proponen la superación del capitalismo. Las alianzas concretas dependerán de las situaciones de los países y de las grandes regiones. Los movimientos de migrantes y los nuevos movimientos forman parte de los grupos integrantes de esas posibles alianzas.

Los migrantes, actores de las sociedades y del mundo

  1. Los migrantes son actores de la transformación social en el país de acogida y en el país de origen. Las migraciones están determinadas por los fundamentos de la fase actual de la globalización; las desigualdades sociales y las discriminaciones, las desigualdades entre países y la dominación del Sur por el Norte. Los migrantes están en el centro de estas cuestiones, pero no solo las padecen, también desarrollan prácticas en respuesta a dichas situaciones. En las condiciones difíciles, abren nuevas vías de evolución de las sociedades. Recordemos, aunque no sea necesario, la contribución del trabajo de los migrantes a la riqueza de las sociedades que les acogen; aunque estén muy mal recompensados por ello. Participan de mil maneras en la evolución de las sociedades, su equilibrio demográfico y social, su diversidad y su enriquecimiento cultural.

 

  1. Los migrantes son actores de la transformación social de su sociedad de origen. Contribuyen a atenuar las tensiones demográficas y sociales. Las remesas son considerables: a nivel macroeconómico, los flujos financieros enviados por los migrantes son del orden de 300 000 millones de dólares, en comparación con la ayuda pública al desarrollo global que ascendía a 120 000 millones en 2010. Las consecuencias sobre los ingresos de las familias y la balanza de pagos de los países de origen son considerables. Los proyectos apoyados por los migrantes responden a una demanda local y a necesidades de proximidad. Por último, las remesas llegan directamente a la base, a las familias más pobres, con una “desviación” mínima por la corrupción.

  1. Los migrantes han elaborado respuestas, parciales, pero muy interesantes, a la concepción dominante del desarrollo. La cooperación de los migrantes se inscribe en una concepción endógena del desarrollo. Se trata en primer lugar del desarrollo local, la movilización del ahorro doméstico, la creación de servicios locales de proximidad en los pueblos y los barrios, la mejora del nivel de cualificación y de apertura de los grupos locales. Existen obstáculos y contra-efectos (desperdicio de recursos, desviación de objetivos y de medios, etc.), pero se pueden corregir. Sobre todo, no merman el principal interés de estas acciones. Esta cooperación, revelada por la importancia de los flujos migratorios (diásporas, refugiados, migraciones económicas, solicitantes de asilo, fuga de cerebros y asistencia técnica…) corresponde a una demanda popular y a dinámicas internas.

  1. Los migrantes también son actores de las relaciones internacionales y de la transformación del mundo. Los migrantes establecen vínculos entre las sociedades y transmiten un nuevo valor, la solidaridad internacional entre las sociedades y los ciudadanos. Los migrantes son un vector estratégico y privilegiado de la sensibilización de las sociedades a la solidaridad internacional, en los países de destino y de origen. Los desafíos son múltiples. Apoyarse en la riqueza y la diversidad de los habitantes y ciudadanos de un país, es arraigar la solidaridad internacional en la realidad de los barrios, de las comunidades y de las regiones, es construir un nivel superior de identidad y de unidad en un país; es abrirlo al mundo. La cooperación entre migrantes ilustra de mil maneras el interés y el papel estratégico del partenariado entre grupos y asociaciones, que es el objetivo y el medio de la cooperación entre las sociedades como alternativa a un sistema internacional basado en la dominación.

La desconstrucción del discurso dominante y de las falsas evidencias.

  1. Para pensar las migraciones hay que empezar por descontruir el discurso dominante. Las migraciones están en el centro de los grandes debates ideológicos y culturales. Para los derechos de los migrantes la batalla de las ideas es esencial. No se reduce sólo a la lucha contra las discriminaciones, los racismos y las xenofobias. A partir de las migraciones podemos apuntar algunas de las cuestiones controvertidas, desconstruir falsas evidencias, iniciar nuevas pistas de recomposición del espacio mundial.

  1. Tomemos tres ideas del discurso dominante sobre las migraciones:
  • Para controlar los flujos migratorios hay que cerrar las fronteras y hacer acuerdos de Estado a Estado.
  • La integración de los regulares y la lucha contra el racismo pasa por la lucha contra los clandestinos.
  • Para parar la emigración, basta con desarrollar los países y las regiones de origen.

  1. Sobre el control de los flujos migratorios, es difícil oponer, por principio, el laissez-faire (dejar hacer) y el control. Hay que empezar por saber cuáles son los objetivos de este control y que formas puede tomar. El cierre de las fronteras es una fantasía, la de estabilizar en un instante concreto una población en constante evolución. La noción de umbral de tolerancia puede conducir mediante sucesivos deslizamientos a una concepción étnica de la identidad. La propuesta de la inmigración elegida en función de los intereses económicos pretende ignorar la naturaleza de esa economía determinada por el ajuste del mercado mundial. El control de los flujos migratorios no puede eximir de tomar en cuenta la distribución de las riquezas y de los poblamientos. Como bien decía Alfred Sauvy “si las riquezas no van a los hombres, los hombres irán a las riquezas y nada podrá impedírselo”.

 

  1. El cierre de las fronteras se utiliza para rechazar la libertad de circulación. Pero la libertad de circulación forma parte de los derechos fundamentales reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es imaginable reglamentarla y organizarla en función de la situación, pero no puede ser negada o imposibilitada. La libertad de establecimiento, que forma parte de la libertad de circulación puede ser regulada en función de los derechos de las poblaciones residentes y de la preservación del derecho laboral. En todos los casos, el cierre de las fronteras es ilusorio. No tiene ningún sentido dada la importancia del turismo mundial y de los cientos de millones de personas que circulan como turistas, la mayor parte sin visados. La política, la práctica de los visados, arrogante y humillante, es un escándalo. El cierre de las fronteras refuerza los fantasmas, los miedos y la inseguridad. Alimenta la fobia a la invasión de los bárbaros. Ciertamente, hay riesgos de desequilibrio durante los periodos de gran crisis. Pero todas las experiencias muestran que los habitantes del mundo no están a la espera para inundar los países ricos; prefieren en su inmensa mayoría quedarse en sus países. La ampliación de la Unión Europea a España, Portugal y Grecia incluso demostró que la apertura de las fronteras se ha traducido por un reequilibrio y un regreso de muchos emigrados. Los muros que levantamos pueden hacernos prisioneros. Por ello, la Federación Internacional de los Derechos del Hombre milita por la supresión de los visados de corta duración en el mundo, y particularmente en Europa.

 

  1. ¿Es la lucha contra los clandestinos una condición para la integración de los regulares y para facilitar la lucha contra el racismo? Observamos lo contrario. La lucha contra los clandestinos vulnera de manera permanente a los inmigrantes en situación regular. Y ese es su objetivo. Se centra en las víctimas, en los clandestinos y no inquieta a los que se aprovechan de ello. La lucha contra los clandestinos produce sin cesar nuevos clandestinos. Las normativas transforman continuamente a inmigrantes regulares en clandestinos. Los proyectan en la ilegalidad y los transforman en delincuentes, llenando las cárceles de personas que han pasado, sin ni siquiera darse cuenta a una situación irregular.

  1. La exclusión de los migrantes y extranjeros forma parte de la política de precarización que se traduce por despidos y desempleo, la desaparición de los empleos estables, el cuestionamiento de los derechos sociales y de los sistemas de protección social. La negación de los derechos por una parte de la población fragiliza al conjunto. Se van cuestionando progresivamente los derechos de las categorías sucesivas. Hemos podido comprobar que el menoscabo del acceso de los extranjeros a los servicios públicos es una primera etapa para restringir el acceso de todos a los servicios y subordinarlo a mecanismos de mercado discriminatorios en función de los ingresos. Toda política basada en la división y la exclusión siempre se traduce por una exclusión en cadena. La precarización generalizada es el resultado que buscan las políticas de liberalización desarrolladas en el marco de la globalización. Aumenta la inseguridad real debido cuestionamiento de los derechos sociales por la precarización, de las solidaridades y de las identidades por la modernidad, de la paz por los conflictos. Permite las manipulaciones que fortalecen las ideologías securitarias.

  1. Teniendo en cuenta que la emigración es el fruto del subdesarrollo y de las desigualdades de desarrollo, bastaría con desarrollar los países y regiones de origen para frenarla. El discurso dominante pretende abordar las causas. Se apoya en lo que parece ser una evidencia. Aunque el punto de partida sea cierto, subestima la complejidad de la relación entre emigración y desarrollo y la reflexión sobre la naturaleza del desarrollo. En realidad, la experiencia histórica lo confirma; en una primera fase, el desarrollo acentúa la emigración, porque el desarrollo, la transformación social produce desequilibrios; el incremento de la productividad del trabajo “libera” una parte del trabajo que fomenta la emigración. Los flujos se van reduciendo o incluso se invierten mucho más tarde. La historia de Europa y del Mediterráneo está marcada por esta dialéctica. Recientemente, España ha pasado en menos de una generación de una situación de país de emigración a la de país de inmigración procedente del Magreb.

  1. La simplificación a ultranza de la relación entre migraciones y desarrollo no es anodina. El discurso dominante afirma con cinismo e hipocresía que bastaría con aumentar la ayuda y las inversiones hacia los países de emigración y al mismo tiempo, prohibir la inmigración, sin preocuparse por la diferencia de temporalidad en la relación entre migraciones y desarrollo. Por ejemplo observamos la multiplicación de las relaciones bilaterales, de Estado a Estado, transformando los regímenes de los países de emigración en policías fronterizas de los países ricos. Se violan las libertades; se cuestiona sistemáticamente el derecho de asilo. Europa va multiplicando los campos de retención para inmigrantes “clandestinos” y ahora, estos campos se implantan directamente en los países que rodean a Europa.

  1. La desconstrucción del discurso dominante es una de las etapas de la definición de las posiciones que debemos adoptar sobre las migraciones. Conviene organizar las distintas propuestas de otra manera: la evolución de los flujos migratorios, el papel de las fronteras en la regulación de la globalización, las discriminaciones y el racismo, el papel de las reglamentaciones en la ilegalidad y la situación de los clandestinos, la continuidad entre los clandestinos, los inmigrantes en situación regular y las demás categorías de ciudadanos, las relaciones entre desarrollo y migraciones. La definición de las políticas migratorias depende de la situación. En la fase actual de la globalización, debemos definir los principios que permiten fundamentar las alternativas en términos de propuestas y de políticas. Antes de ello, conviene interrogarse sobre las prácticas de los migrantes y sobre las nuevas perspectivas que abren para entender las transformaciones sociales y la globalización.

Un programa de movilización

  1. Un programa de movilización se desprende de varias discusiones. Pone de relieve seis principios fundamentales: la dignidad; los derechos de los migrantes; la lucha contra el racismo; la redefinición del desarrollo; la libertad de circulación y el derecho internacional.

  1. La dignidad es la base de todas nuestras propuestas. Los migrantes deben ser reconocidos como actores de la transformación de las sociedades de origen y de destino y como actores de la transformación del mundo.

  1. El respeto de los derechos de los migrantes se inscribe en el marco del respeto de los derechos de todos. El derecho de los extranjeros debe basarse en la igualdad de derechos y no en el orden público. Las infracciones por los derechos a la estancia han de ser despenalizadas. Se deben cuestionar los centros de retención. La ciudadanía de residencia, que implica la ampliación del derecho al voto, es uno de principales fundamentos democráticos de nuestras sociedades.

  1. La lucha contra todas las formas de discriminación, de racismo y de xenofobia debe ser el fundamento de las políticas públicas. Debe implicar todos los sectores de las sociedades y apoyarse en el derecho internacional.

  1. Debemos reexaminar las relaciones entre migraciones y desarrollo. El desarrollo debe definirse a partir del acceso a los derechos para todos. Los acuerdos económicos entre países no pueden servir de chantaje para controlar las migraciones. La urgencia ecológica pone de relieve los riesgos de las migraciones medioambientales. Los imperativos del nuevo desarrollo, lo social, la ecología, la democracia, la geopolítica, caracterizan los desafíos de las migraciones.

  1. La libertad de circulación y de establecimiento forma parte de los derechos fundamentales. Se deben flexibilizar o suprimir los visados de corto plazo. Las políticas de visados no pueden basarse en la humillación. Se puede promover la libertad de establecimiento en el marco de los acuerdos regionales y apoyarse en las ciudadanías regionales. A nivel internacional, la libertad de establecimiento implica desarrollar la protección social universal.

  1. La garantía del respeto del derecho de los migrantes debe ser reforzada en el derecho internacional. En una primera etapa, se debe ratificar la convención internacional sobre los derechos de los migrantes y la libertad de circulación de los migrantes y sus familias. Se debe convocar una conferencia de jefes de Estado sobre la cuestión de las migraciones y la libertad de circulación en el marco de las Naciones Unidas.

  1. Estos principios básicos definen las posiciones del movimiento altermundialista sobre las cuestiones de migraciones. Su profundización permite construir la coherencia de las posiciones generales del movimiento. Se refieren a la solidaridad internacional como uno de los principales valores de referencia con relación al curso dominante de la globalización.

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